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domingo, 7 de enero de 2024

Circular Piscifactoría, senda del topaero, collado del Rabilargo, el Calarejo, bajada la secreta, los villares, cortijo vado de los Rosales, piscifactoría.

 

 

                         Ruta  N.º 14.
                         Fecha: 02 de diciembre 2023.
                         Distancia:17,22 km .
                         Desnivel: 989 m.
                                                                                    
                                                                                  
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En la ruta anterior había quedado con el amigo Ángel para el día dos del 
nuevo años y hacer la ruta de hoy. No faltando a la cita, nos disponemos de 
buena hora para disfrutar del día y el entorno.  Sin tenerlas todas conmigo, 
en lo que a fuerzas se refiere,  al estar aun bajo los efectos del trancazo, 
me la juego y decido tirar para adelante


Tomando altura por la senda del Topaero, que parte junto al rio Borosa, 
con dirección a los villares, de momento divisamos a lo lejos el monte de
Guadahornillos, termino municipal de La Iruela, y junto al 
Castellón del Moro. 


Conforme vamos avanzando voy notando los efectos de este catarro 
que me hace pensar que quizás  tengamos que recurrir al Plan B
abandonar cuando lleguemos a la aldea. A lo lejos contemplamos
 Peña Corva, La Morra de los Cerezos y el Blanquillo, enclaves 
visitados en otras ocasiones. 


La senda trascurre por lugares impresionantes, atravesando una especie
 de galerías de matorral mediterráneo, donde predomina ejemplares de encina 
y pino carrasco.


Hemos superado el kilómetro 4 de la ruta, y pasamos el cruce, de sendas 
que nos lleva a los villares, cogemos  a la izquierda con dirección calle
cortafuegos. Había escuchado que la AMAYA (Agencia de Medio Ambiente
 y Aguas de Andalucía) había abierto una pista forestal en la zona. Al parecer esta
 se ha construido  con fines de extinción de incendios. 


En el km 6.2 de la ruta llegamos al collado del Rabilargo, situado en
la calle corta fuegos de la cueva del Puntal, la pista forestal que traiamos
atraviesa la franja desprovista de vegetación continuando hacia el barranco
de Aguarrocin, otro día seguiremos su trazado. 


A partir de ahora seguiremos calle cortafuegos adelante con dirección 
al monte del Calarejo. Esta franja de terreno se limpio en los años 70 como
medida contra incendios habiéndose acortado su anchura debido al creci-
miento de los arboles. 


Al fondo se divisa ya el monte del Calarejo, paredón rocoso que habrá
que superar por el lado izquierdo,  buscando un paso favorable



Desde que abandonamos  la calle corta fuego hemos andado apenas 300 m. 
por un denso pinar en pendiente siendo necesario  ir pegados a la montaña 
con el fin de encontrar el paso. Lo que parecía un muro infranqueable,
 para superarlo,  aprovechamos una especie de brecha o canuto
 pendiente en medio de la montaña.



Desde la parte inferior del Canuto, la primera vez que pase por este 
lugar fue en abril de 2017, y recordaba este paso estrecho y  empinado . 
Hay que ayudarse incluso de las manos para ascender esta dificultad. 


Ángel metido en el Canuto del Calarejo. No conocía esta ruta y 
me comenta que tenia ganas de hacerla.  Esta alucinando, y eso que aun no
 hemos llegado a ver la panorámica desde la cima. 


Ángel contemplando el Banderillas. Tras superar el paso estrecho, 
andaremos por un pinar denso, intentando evitar las afloraciones rocosas
que nos pueden complicar el avance. A unos 300 m. cortaremos una 
senda que a mano izquierda nos llevará a la garita del Calarejo, no sin antes 
superar un tramo muy complicado de senda zigzagueante destruida, 
donde aun quedan restos de refuerzos de mampostería.


Sobrecogen las vistas hacia las cercanas banderillas, 
casi al alcance de la mano. A pesar de encontrarnos
 tan solo a 1617 m.s.n.m. por la localización de este monte, 
en medio del Parque, se domina desde aquí tres cuartas
 partes de la extensión total de estas sierras. 




Desde la garita vemos la "raspa" del Calarejo, zona que sufrió un incendio
quiero recordar a principios de los 80. 


Ruinas de la caseta de vigilancia del Calarejo. Esta fue abandonada
tras sufrir el impacto de un rayo durante una tormenta. Una colonia de 
buitre leonado permanece en todo momento expectante volando alrededor
nuestra. Asistimos a todo un espectáculo que para vivirlo hay que patearse 
la sierra. 


A pesar del impacto destructor del rayo, y gracias a  la solided  de su construcción
la garita aun permanece en pie parcialmente.


Ángel no puede resistirse a hacerse una foto encima de la
garita.


Posiblemente nos encontremos ante las mejores vistas de la sierra.
La segunda vez que subo a esta cumbre y no paro de 
alucinar.  Tranquilamente te puedes quedar un día entero 
contemplando la panorámica en cualquier dirección.


Difícil elegir la panorámica mas espectacular para hacerse una 
foto.


Descendiendo hacia los Villares.


Zona afectada por el incendio en época estival, en los comienzos
de los 80. 


Sorprende como los restos de enebro perduran a pesar de los años, tras
ser arrasados por el incendio. Apenas han brotado unas pocas coníferas, en este
suelo en pendiente donde gran parte de la cubierta vegetal ha desaparecido por 
efecto de la erosión. Esta zona no se ha recuperado como otras también 
arrasadas por el fuego. 


Casa Forestal en ruinas  de Los Villares. En esta casa vivió con 
su familia el Guarda Forestal Miguel Palomares. Esperábamos 
cruzarnos con el rebaño de ovejas de María con ella al frente que
 pastorea por el lugar, pero en esta ocasión no ha podido 
ser posible. 



Los Villares, aldea expropiada a finales de los años 60, trasladándose
sus vecinos al poblado de Coto Rios. Sobrecoge el silencio y la belleza
del lugar. Viendo la tierra de labor y las ruinas de los cortijos que había 
 en el lugar  nos podemos imaginar como Vivian sus moradores. A pesar de 
tener una economía de subsistencia, no les faltaba de nada, al tener ganado
domestico, tierra de cultivo, y la solidaridad vecinal....



La Cruz de Los Villares, puesta por  en honor de todos los que vivieron
en este lugar y que un día no les quedó mas remedio que abandonar. Mientras 
disfrutamos de la tranquilad y belleza del lugar, nos sorprende la visita de  un quebrantahuesos, deleitándonos  con su inconfundible y  
sigiloso vuelo,  dándonos dos pasadas, dejándonos impresionado y
 poniendo el broche de oro a la ruta. 



La fuente de Los Villares, con su caño de agua.
Lugar obligado y de encuentro de los vecinos, donde
acudían para proveerse del liquido elemento. 





Una vez visitada la aldea, empezamos a descender con dirección rio borosa, 
por  la pista forestal recientemente construida. A pocos metros del rio, 
pasamos por las ruinas del cortijo Vado de los Rosales. 


Vado de los Rosales. Desde este lugar parte el sendero hacia 
la cerrada de Elias, uno de los lugares  mas visitado de esta 
sierra. 


 
A pesar de las escasas lluvias de este año, el rio Borosa como
 siempre se muestra así de espectacular.












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